Metafóricamente

Me gustan las metáforas. Y metafóricamente, voy a contar que un buen día, disfrazada de mariposa, me paré a descansar en el asfalto de una carretera de comarca. La verdad es que para ser una carretera poco transitada, fue mala suerte que un autobús me atropellara. Cuando se fue, levanté como pude la cabeza y casi se me olvida respirar cuando vi como se dirigía hacia mi otro autobús. Lo calculé todo meticulosamente: no me daba tiempo a arrastrarme por el suelo y tenía las alas demasiado malheridas para echar a volar. Arriesgarme a sobrevivir de nuevo a las ruedas del autobús, y sufrir y sufrir hasta que la muerte viniese a llevarme, tampoco era una opción. Así que me rompí el cuello.
A decir verdad, la jugada no me salió demasiado bien: el segundo autobús acabó girando a la derecha y no pasó por encima de mi cadáver. Pero, como ya he dicho, esto es sólo una metáfora.

Lila Black, 2009.

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